Buscando la empatía para el caso de “La Manada”

images (13)Hay veces que los acontecimientos de la actualidad cogen una fuerza que los plantea en mi mente como algo urgente, algo que sacude la tranquilidad de mis pensamientos ordinarios, la familiar organización de mis valores y opiniones. Uno de estos acontecimientos ha sido esta semana el caso de la (presunta) violación de San Fermín.             Cuando hablo de buscar la empatía para este caso quiero decir la empatía para los hombres, porque la empatía para la chica me sale como un río en invierno, no la tengo que buscar.  Me parece muy bien hablar de empatía cuando estoy lidiando con mi día día, dónde no aparecen problemas más grandes que un desacuerdo con mi pareja, un enfado con mi madre, mi propio sufrimiento con las cosas que no he resuelto en mi vida. Sin querer trivializar estos asuntos, me parece que están en otra “liga”. Luego viene una situación como esta de San Fermín y me digo:”¿Ahora qué, dónde está tu compasión y tu no violencia, dónde está tu empatía?”. Para algunas personas el hecho de que me plantee encontrar empatía para estos hombres podría parecer absurdo, incluso ofensivo. Lo siento si os llega así. Tengo una firme creencia que el camino que nos llevará a salir de la barbaridad en la cual todavía estamos sumergidxs es el camino de la compasión y la empatía y siento el compromiso de recorrer este camino, siempre que pueda. Tengo que reconocer que mi mente ha estado muy ocupada con pensamientos violentos esta semana, mis emociones han estado surfeando las olas del dolor, la indignación, la frustración y el miedo. Aún así, por debajo de todo esto se ha mantenido vivo el deseo de mirar más allá, de encontrar algo de comprensión, de enfrentarme con el desafío de buscar la compasión.

Cada vez que me he encontrado con algún comentario en las redes sociales por el estilo de: “animales, monstruos, no os merecéis ser considerados humanos” se ha producido en mi una dúplice reacción : por un lado el alivio y la descarga de poder ver expresado mi enfado, mi deseo de dañar, de “hacerle pagar”. Hay algo tremendamente satisfactorio en llamar a estos hombres “animales” y  exiliarlos desde la comunidad de los seres humanos. Por otro lado, algo dentro de mi también se siente incómodo con este tipo de satisfacción, la entiende pero me invita a no quedarme ahí. Porque hay una pregunta que se asoma en mi mente: “¿De verdad no son seres humanos?” y quizás lo que me Screenshot_2017-11-19-09-41-14_2 inquieta es que sé, de manera inequivocable, que si que lo son y por lo tanto tienen algo que ver conmigo. Y aquí me encuentro con mi primer rompecabezas, porqué los seres humanos estamos repartidos en dos: hombres y mujeres. Y además estamos existiendo en un entorno y contexto específico, a nivel cultural e histórico. Así que me pregunto: “¿Cómo me puedo relacionar con esta situación desde mi perspectiva como ser humano, mujer y miembro de esta sociedad?”. Es una pregunta que me catapulta en un paisaje muy complejo dónde tacharle de animales a estos 5 hombres me parece un poco simplista.  Esta complejidad me llama a utilizar otros criterios que no sean los de “culpa”, “castigo” o “juicios moralistas” sino algo que me ayude a entender y entrar en una relación de poder y autenticidad con esta situación.  Aquí es donde encuentro un deseo muy vivo de conocer a estos 5 hombres y hablar con ellos. Me despierta muchísimo interés la posibilidad de un encuentro con esta parte de la humanidad. Reconozco que este interés se sostiene en una creencia casi obstinada que tengo desde que soy niña: “no existen personas malas”. Quizás me equivoco con esto, pero me motiva seguir viviendo con esta hipótesis y ver hasta que punto se aguanta.

Soy consciente que esto de buscar la empatía para los 5 hombres es algo que puedo hacer desde la posición privilegiada de observadora. Me he imaginado varias veces como sería mi experiencia de esta situación si la chica violada fuera mi hija y lo que siento es una emoción desgarradora de impotencia, miedo y rabia. La empatía me hace posible conectar con la profundidad del dolor porque la experiencia de esta chica  re-estimula mi propia experiencia de vulnerabilidad y miedo como mujer y las múltiples y reiteradas experiencias de abuso y agresiones soportadas por mi genero a lo largo de miles de años. Cuando conecto con esto, veo como se enciende en mi el impulso de hacer daño, de castigar al “otro”, de sentirme justificada en mi deseo de venganza por la legitimidad que mi estatus de “victima” me ofrece. Y poder expresar este dolor y este deseo de venganza es lo que creo que las personas directamente afectadas por esta situación necesitan,  no estar intentando ser “comprensivas, razonables, buenas”. No señores, para sanar y para sacar a la luz lo que está haciendo nuestro mundo más oscuro hace falta darle un lugar a estas emociones y reconocerle su función. Cuando el dolor y el trauma de quien ha sido oprimido no encuentra un lugar dónde expresarse y recibir reconocimiento, se puede convertir muy fácilmente en una energía opresora a su vez, como ilustra tan claramente el caso de Israel y Palestina, entre muchos otros.

Cuando conecto con el dolor desde mi lugar de mujer, veo que yo también quiero ser parte de una “manada” que me ofrezca refugio, solidaridad, identidad, seguridad y validez. Las mandas son muy buenas para satisfacer estas necesidades. quizás no son tan buenas para permitirnos conectar con nuestra autenticidad individual, con nuestra manera única y compleja de vivir la vida. A la vez, está claro que estamos organizadxs en manadas: hombres, mujeres, de izquierda, de derecha, blancxs, negrxs, del sur, del norte y lo típico de estas manadas es que se reafirman internamente a si mismas y muy pocas veces suelen abrirse a la experiencia de otras manadas. A nivel social a veces es necesario que una manada le diga a la otra: “Ya basta! Mirad que nos está ocurriendo aquí a raíz de vuestras acciones.”. Lo que no suele pasar es que la otra manada le responda: “Si, lo vamos a mirar, gracias por llamar nuestra atención a algo que nos había quedado desapercibido”. No suele pasar justamente porque la manada se ha construido para si misma, para cuidar de sus intereses bajo sus criterios. Falta la Manada Universal. También falta, desde mi punto de vista, la capacidad de expresar necesidades insatisfechas sin demonizar a las personas que no han hecho posible su satisfacción, sin entrar en una postura exigente, de enfrentamiento. Lo que suele ocurrir, muy lógicamente, es que la manada que se encuentra en el estado de más opresión y dolor empiece a utilizar las mismas estrategias de violencia, de imposición, de venganza.

"Trauma and Group Conflict: Victim/Aggressor Relations in Jewish-Palestinian Encounters"  Ahmad Hijazi, MA
“Violence & Black Lace: Our Clandestine Love Affair With Violence” —Sam Keen, Ph.D

Por un lado porqué necesita una salida para su dolor y por el otro porque a nivel “político” no le queda otra, especialmente cuando la Ley (esta entidad que últimamente ha logrado el estado de divinidad suprema e incuestionable) ha sido diseñada por la manada con más poder. Entonces ahora yo me veo dividida entre mi deseo de darle apoyo a “mi manada”, de reconocer su dolor, su anhelo de respeto y valoración, de autonomía y libertad y a la vez hay algo en el concepto de manada que al final no me convence. Supongo que hay momentos para estar con la manada y punto, a pesar de las diferencias que se puedan tener internamente, y este es uno de aquellos momentos para mi. No hay cuestiones en mi opinión con respecto a como se está llevando este caso en los medios de comunicación,  los argumentos que intenta utilizar la defensa hablan de una cultura trágica que está totalmente acostumbrada a la opresión, la imposición, la violencia y la legitimación de usarla contra aquellas personas que se han identificado como “menos de”, sean mujeres, personas transgénero, de otras etnias u otra clase social.  La frialdad y arrogancia de lxs que se toman el derecho de opinar sobre algo tan delicado como el consentimiento sexual, la mentalidad de “seguro algo habrás hecho”… todo esto me hace querer posicionarme firmemente con mi manda y decir: “Ya basta!”, pero luego, en mi rincón personal, me sigo preguntando: “¿Pero esto cómo puede ocurrir?”.

Una lectura que me ha resultado útil en estos días, ha sido el blog de una de mis formadoras de Comunicación Noviolenta preferida, Miki Kashtan, una mujer muy implicada en el trabajo social con el tema del privilegio y con un firme compromiso a la noviolencia. En uno de sus post habla de la violencia como “una respuesta inevitablemente relacionada con la impotencia”. Esta frase me ha dado a que pensar. Primero me ha hecho recordar que la agresión, la lucha, es uno de las respuestas a las que recurrimos cuando estamos en estado de activación simpática en nuestro sistema nervioso, en otras palabras, cuando nos sentimos amenazadxs y no nos parece que la opción de “solucionarlo por las buenas” va a funcionar. Así que me parece muy lógico que si me percibo como sujeto impotente, la violencia me pueda salir muy fácil. Esta violencia me puede salvar la vida. No voy a entrar en el eterno debate de lo que haría yo si alguien viniera y me arrastrara en el portal de un edificio a las 3 de la mañana con la intención de violarme porqué no lo sé. Supongo que mi sistema nervioso tomaría el mando automático y pasaría por las opciones: luchar, huir, congelarse. (Qué bueno sería si los jueces y abogados conocieran los fundamentos de nuestra fisiología, así nos ahorraríamos las preguntas tipo:” Y porqué no te defendiste?”).

Lo que me ha costado ha sido intentar identificar que tipo de sensación de impotencia puede hacer que la violencia sea un recurso tan habitual entre los hombres y específicamente en contra de las mujeres. De hecho algo dentro de mi se ha rebelado con esta pregunta. “No hay razón para esta violencia, es mala y punto, no le busques más explicación, ya estás entrando en tu papel de mujer oprimida justificando al opresor” es lo que me he dicho. Bueno, quizás es así, pero déjame seguir el hilo un poquito más, nunca se sabe a donde podríamos llegar… De hecho, hay tantos hilos a los que seguir que se me hace difícil escoger por donde empezar.

Un hilo muy concreto es lo que se me ha presentado en un artículo de El Diario donde encuentro este párrafo:

esta perentoria necesidad de reafirmar una masculinidad tradicional acosada en todos los espacios gracias al empuje del feminismo, se une ahora un determinado proyecto histórico muy vinculado al capitalismo. Dice Segato: “Para esta fase del capital es indispensable que las personas se vuelvan menos empáticas, que sean menos vinculadas. Que el sufrimiento del cuerpo que tengo al lado no vibre en mí. Que se anule la solidaridad que es consecuencia de la empatía. Nos están entrenando para ser menos empáticos y tolerar el presente”.

Screenshot_2017-11-08-23-24-48_2Aquí me acuerdo del porqué en los últimos años me he distanciado de las posturas feministas más “mainstream”. Aunque repito, puedo entender la rabia y la agresividad que se manifiestan ahí como respuesta a miles de años de sufrimiento ocultado y trivializado y puedo reconocer que a mi personalmente me ha servido mucho en darle cabida a mi propia rabia durante muchos años, al final no me satisface. No me satisface convertir mi rabia y mi trauma en un plan de acción a nivel social. No me convence asumir las posturas de intimidación, de superioridad moral, de venganza y dureza como mi manifiesto. No a largo plazo, no más allá de haber sacado a la luz lo que quería sacar. No quiero reducir el feminismo a esto pero es un aspecto que me genera desconexión con algunas tendencias del movimiento. Fundamentalmente me genera rechazo porque, más allá de la manada, me reconozco ser humano y creo que la estrategia de priorizar las necesidades de una manada sobre otra siempre nos dejan atrapadxs en el mismo bucle de violencia y opresión. Con esto no niego la urgencia imperante de que las necesidades insatisfechas del genero femenino se sigan poniendo sobre la mesa con firmeza, aún así me pregunto: “¿De qué manera este tipo de feminismo no ha seguido la tendencia patriarcal de concebir las cosas dentro del marco de “bueno/malo”, “castigo/recompensa”, generando una imagen de “enemigo/victima” dentro del cual organizar su discurso?”. Mi impresión es que no hemos conseguido todavía, como humanidad, salir de este paradigma, y por esto seguimos sufriendo las consecuencias de las trágicas estrategias que cada cual encuentra para salir del paso y dar satisfacción a su necesidad de seguridad, reconocimiento, validación y pertenecía. Siempre que alguien se queda excluido, va a generarse algún problema, tarde o temprano, en el sistema. A esto, como de manera muy lucida expresa el párrafo citado, se añade el capitalismo como estrategia suprema del masculino desorientado, del patriarcado.

Está claro que nuestro sistema judicial está diseñado para obliterar la empatía. Basándose únicamente en los conceptos de culpa y castigo no se preocupa por un momento de poner la parte que ha cumplido la agresión en contacto con el sufrimiento de la persona que la ha recibido. Cualquier tipo de vulnerabilidad que pudiera generarse a raíz de esta empatía está profundamente bloqueada por el miedo al castigo. Estos chicos siguen repitiendo que son inocentes y me pregunto hasta que punto esto es el resultado del miedo a los 22 años de cárcel que les esperan y hasta que punto es una mezcla de creencias y vivencias muy distorsionadas que se han infiltrado en sus mentes a lo largo de muchos años. Me preocupa que pongamos más énfasis en la violación como delito penal que como un acto de profunda quiebra con lo que es inherentemente humano. Aún reconociendo la necesidad de una legislación coherente y protectora con respecto a la violación, relegar este asunto al ámbito judicial me parece reducir su magnitud.  Me pregunto ¿qué tipo de sistema judicial podríamos crear si nuestra postura fundamental fuera la empatía? La mejor respuesta que he encontrado hasta el día de hoy es la Justicia Restaurativa, que os invito a investigar.

Si la estrategia del capitalismo es obliterar la empatía, me propongo desarrollarla en su nivel más alto: encontrando algo de empatía con quien me hace daño, porqué empatizar con lxs que sufren ya me sale bien. Muchas veces nos confundimos y creemos que empatizar llevará a justificar, legitimar, acabar “todxs felices”. No me imagino en ningún momento llegar a legitimar lo que ocurrió en aquella madrugada en Pamplona. Ni siquiera si la mujer hubiese dado su consentimiento me quedaría tranquila con lo que ocurrió y no eximiría de responsabilidad los hombres por su conducta. ¿A caso si me encuentro con alguien que me pide pegarle lo voy a hacer? No, lo que hicieron aquellos 5 hombres queda, para mi, definitivamente en el ámbito de una conducta trágica e inadmisible. Pero mi pregunta inicial sigue empujándome a buscar una manera de encontrar empatía para ellos. Estoy segura de que si pudiera tener suficiente tiempo para hablar con cada uno, no descubriría relatos de personas que han recibido aceptación, cariño, respeto, valoración, acompañamiento, seguridad emocional y empatía. Siendo hombres, en este contexto socio cultural, me imagino que le ha resultado muy fácil aprovechar de sus privilegios para encontrar salida a sus experiencias dolorosas a través de la violación de mujeres, que es, tradicionalmente, una estrategia favorita de algunos hombres y por la cual, tradicionalmente, no tienen que asumir ninguna responsabilidad. Me parece indispensable que se vuelva a repetir una y otra vez que esta estrategia no la queremos nunca más, ni para nosotras ni para ellos, hands heartporque en definitiva nos hace daño a lxs dos. A la vez, mientras me conecto con estos pensamientos escucho una voz que me dice: “Ya, pero las mujeres llevan como mínimo 10,000 años siendo violadas sistemáticamente, esto ¿cómo te lo explicas? Dónde está la impotencia que puede haber generado esta violencia en primer lugar?”.

 

Esta pregunta me inquieta profundamente porqué no consigo tener ni la más mínima intuición de una respuesta. Intento mirar las cosas desde una perspectiva arquetípica: ¿Habrá algo en la esencia de lo femenino que el masculino percibe como amenazante? Su apertura, su movilidad, su imprevisibilidad, su creatividad, su misterio? He pasado a estas categorías, masculino/femenino, porqué indudablemente la dinámica de opresión, objetificación y agresión ocurre más allá de los hombres y las mujeres. Existe, por ejemplo, entre algunos seres humanos y la naturaleza, entre algunas mujeres y sus hijxs y entre algunos hombres. Esto me hace pensar que entonces esto no es solo un problema de genero, que también, sino un problema de como se relacionan ciertas fuerzas, ciertas cualidades. Yo sé que he utilizado el acoso, la agresión, la imposición y el castigo en algunos momentos de mi vida. Es cierto que no he llegado a violar ni a matar a alguien, pero es como si pudiera vislumbrar cómo podría llegar a ello si algunos astros se alinearan. ¿Soy yo inmune a la violencia, el odio, el egoísmo, la crueldad? Diría que no. Este vídeo que he encontrardo en internet me ha impactado. Recogo las preguntas que plantea sin satisfacerme con la primera respuesta que se construye en mi mente: “Es porque algo está muy mal con vosotros”. Me motiva la invitación de seguir investigando las telarañas que hay en todas nuestras mentes.

Así me encuentro ahora al principio de un camino muy largo que me hace mirar muy atrás en el tiempo y en la esencia del ser humano. Veo que es un camino que no he recorrido lo suficiente para seguir hablando sobre él ahora. No estoy segura si, al final de mis reflexiones, puedo decir haber encontrardo empatía para estos 5 hombres. Siento mucha empatía para el sufrimiento que todos seres humanos estamos experimentando a raíz de las experiencias de profundo desequilibrio, conflicto, alienación, materialismo y exclusión que imperan en este mundo. Seguir este hilo me aporta el reconocimiento que estas dinámicas me pertenecen por ser un ser humano y comparto con otros seres humanos la responsabilidad de encontrar nuevos caminos para gestionarlas, reconociendo responsabilidades pero sin culpar, expresando el dolor y la rabia pero sin convertir a los demás en monstruos, poniendo limites claros pero sin castigar, colaborando para encontrar nuevas estrategias que satisfagan las necesidades de todos seres vivos.

Tatiana Sibilia es formadora de Comunicación Noviolenta y facilitadora del proceso de Integración Relacional.

 

12 comentarios en “Buscando la empatía para el caso de “La Manada””

  1. Estoy sin palabras, Tatiana, he conectado y me he emocionado con lo que has escrito. Queda demostrado que es más importante el camino que el destino. Un destino que te has planteado con valentía, “encontrar empatía para estos hombres”, y al que no has llegado, pero has transitado por un camino muy rico y productivo. ¡Gracias!

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    1. Gracias Valentí, me aporta mucho saber que mi escrito te ha llegado. El destino del que hablas sigue siendo una luz que me ayuda a transitar estos tiempos tan complejos y enfrentarme con los retos que me presentan. Me encanta sentirme acompañada en este camino, gracias por leer!

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  2. ¿Tuvieron ellos empatía con su víctima? NO!!!… Toda mi empatía y apoyo para la víctima que tuvo el valor de denunciar para que otras mujeres no vuelvan a pasar por lo mismo.

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    1. Es indudable que ellos no sintieron, ni parece que sientan todavía, ninguna empatía para ella. Esto es, desde mi punto de vista, trágico. Aún así no considero la empatía como un premio que solo otorgo a quien se lo “merece”, para mi la empatía es la postura más desafiante en cara a lo que percibimos como “malo” porqué nos permite salir de la jaula del “bien/mal”y del “castigo/recompensa”. Toda mi empatía está con la chica, y a la vez me pregunto si sería posible para mi encontrar algo de empatía para ellos también, no para justificarlos sino para romper el cíclo de violencia. Aunque agradezco y admiro la chica por su denuncia, no creo que sea el castigo que puedan recibir estos chicos lo que hará que los actos de violencia hacia las mujeres acaben, Intuyo que necesitamos algo mucho más poderoso y potente, algo que nos lleve a una regeneración cultural tan profunda donde la violencia y el castigo no sean caminos a recorrir

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  3. ….buscando la empatía….(han pasado dos horas desde que he escrito estas tres palabras, dejando que resonaran en mi…..
    …….e intentando sentir que es para mí la empatía……y me parece muy difícil de abordarlo en el ámbito del enfoque en que lo planteas……. porque llevo días pensando en qué manera una mujer, como yo, puede hacer tanto daño a un hombre …..o que ese hombre sea consciente de que yo le estoy haciendo daño de una manera intencionada….. y ni que decir tiene, que ese hombre puede llegar a sentirse violado en lo más profundo de su ser…..
    y aunque me puedo imaginar cómo hacerlo….. me visualizo incapaz de poder hacerlo…..porque en ese momento me vienen las imágenes de hombres que conozco…… porque yo soy hija de un padre, yo soy hermana de seis hermanos, yo soy compañera de un hombre y yo soy madre de dos hijos y sería incapaz de hacer algo tan violento a un hombre que le dejara tan traumatizado como puedo intuir o sentir se encuentra la víctima….
    …..esto no quiere decir ,ni me hace sentirme nada empática hacia estos hombres…..hacia esta autodenominada manada……simplemente creo que algo sucede en determinados hombres que les hace comportarse de esta manera tan violenta respecta a las mujeres……para mí es verles de una manera tan primitivo….tan poco evolucionada, tan poco actualizados que le ve como en la prehistoria yendo a cazar sólo que ahora salen a cazar mujeres….. y saben como buenos cazadores donde nos pueden hacer daño…..en nuestra parte más vulnerable….la parte más vulnerable de las mujeres…..la capacidad y libertad de elegir, de seleccionar con quien queremos tener relaciones…..
    ….por otro lado….es curioso el uso de la palabra manada y la influencia que está teniendo esta palabra en don google…….ahora mismo tu pones en google “la manada” y todo son referencias e imágenes al caso de los sanfermines 2016…..antes las imágenes que nos encontrabamos nos daban otra realidad…. manadas de lobos en la nieve o la clásica deficinición de wikipedia de la palabra…….grupo numeroso de animales de una misma especie que van juntos…..esa es la definición de manada…..encuentro lógico que este grupo de hombres se autodenomine así, ya que nadie dentro del grupo se cuestionó la acción que iban a llevar a cabo….nadie….de un grupo de cinco….a ninguno se le pasó por la cabeza que aquello iba a ser terrible para otro ser humano….me pregunto hubiera sido tratado igual si la víctima hubiera sido un hombre?¿?….tengo mis dudas… por eso…creo que la indignación de las mujeres en global no viene dado por una respuesta de buscar venganza y/o de salir a la calle a castrar y/o a violar a los hombres…..pienso que la movilización de las mujeres viene dada por como se está poniendo en tela de juicio la versión de la víctima, por ser mujer……si no puso la suficiente resistencia durante la agresión,si después hizo una vida normal en lugar de demostrar lo rota que se quedó…..y yo me pregunto……. pero quién es capaz de ver lo rota que están las mujeres que nos encontramos cada día…..soy yo capaz de ver el sufrimiento de la mujer que coge con su hijo el autobús cada mañana para ir al colegio, soy capaz de ver el sufrimiento de la mujer dependienta que me vende la fruta, soy capaz de ver el sufrimiento de las mujeres que comparten trabajo conmigo, soy capaz de ver el sufrimiento de mi madre, de mi hermana, de mi amiga……soy capaz de ver mi sufrimiento …….lo que quiero es que exista la sororidad…..eso es lo que necesitamos las mujeres…..y eso es lo que anhelamos las mujeres….
    ….empezaba el escrito buscando la empatía motivada por tu exposición y me ha parecido emocionante saber que hay personas que trabajan la no violencia…un término revolucionario como se usa en Hakomi……..y a la vez tan difícil de practicar…..he escrito, he borrado, he reflexionado, lo he dejado reposar, he pensado en borrarlo todo y pasar ….no exponerme………y aunque haya pasado por este proceso durante el tiempo que he dedicado a escribir…..solo puedo decir que no puedo sentir empatía por ese tipo de comportamiento en lo hombres ….tampoco tendría empatía si hubieran sido cinco mujeres que violaran a un hombre hasta traumatizarlo ……
    ….y sí, siento mucha rabia por este tipo de violencia ejercida contra las mujeres…..porque de alguna manera es algo en diferentes grados que se ejerce sobre nosotras…… tan generalizado….tan extendido….tan admitido…..que siento que yo como mujer estoy harta….y este acto ha sido un…. basta ya!!!!.

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    1. Muchisimas gracias por compartir tus relfexiones Rosa, me ha encantado tu manera de dejar resonar las palabras antes de seguir escribiendo…me parece muy importante que nos preguntemos qué es la empatía, ya que muchas veces la confunsdmos con justificar y legitimar el comportamiento de las personas. Para mi, en este caso, empatizar quiere decir abrirme a investigar las profundidades de mi ser para ver si encuentro algo de resonancia con la experiencia de estos hombres, si puedo vislumbrar la humanidad compartida que nos une.
      Yo también me he encontrardo con esta sensación de incredulidad, de no poder entender como alguien pudiera llegar a actuar de esta manera concreta, ya que mi fisiología no me permitiría violar nisiquiera si lo quisiera. Como mujer me veo en la posición de no poderme relacionar con la experiencia masculina de la violación de la misma manera en la que, quizás, un hombre no puede relacionarse con la experiencia del embarazo o el parto. Nuestras fisiologías nos distancian en estos temas…y se me hace fácil pensar. “Yo nunca podría llegar a hacer esto”, que, de alguna forma, me hace sentir algo mejor, como moralmente más elevada.
      Si miro un poco más al fondo, reconozco momentos en mi vida (muy pocos por suerte) donde he sentido un placer muy distorsionado en descargar mis emociones de manera violenta sobre otras personas, a veces más indefensas que yo, como, desafortunadamente , mis hijxs. Estos recuerdos me inquietan profundamente porque me hacen ver que hay algo en mi también que puede llegar a sentir satisfacción en contribuir al sufrimeinto del otro, aúnque por breve momentos. No pueo negar de haber podido saborear mi propia crueldad y el hecho que no haya llegado nunca a hacerle daño a alguien fisicamente no me reconforta del todo. Lo que veo es que en cada situación donde se ha manifestado esta violencia mia, había una percepción de “sentirme acorralada”, sin más recursos, con una necesidad imperiosa de afirmar mi propio Ego, en el sentido de mi identidad individual, mi supervivencia como tal.
      Y en esto puedo reconocer la satisfacción de generar miedo en otro ser, es una postura que ofrece mucha reafirmación al Ego. Entonces me percato de que quizás lo que me ha salvado desde el convertirme en una maltratadora ha sido la experiencia de no haber tenído que ocultar mis emociones, por ejemplo, mi llanto, de no haber percibído nunca que mi valor como ser humano dependía de mi potencia física, de mis logros, de mi poder. En definitiva no he tenído una socializacción que me desconectara de mi empatía y creo que por esta razón la semilla de crueldad que tengo no se ha desarrollado.En cambio, otros seres humanos, muchas veces hombres, recíben una educación que constantemente pone en peligro su capacidad de mantenerse conectados con sus emociones, y consecuentemente, con las emociones de lxs demás. Esto es el caldo de cultivo para la crueldad, en mi opinión. ¿Cómo consegúian las mujeres Chinas a torturar a sus hijas mutilandóle los pies? No quiero caer en el simplismo de volcar toda la responsabilidad de nuestros actos en la educación recibída, hay muchos más factores que intervienen, pero creo que es importante reconocer que si no queremos una sociedad cruel y opresora, dominante y violenta, cultivar la empatía en ambos generos y especificamente en lo masculino me parece fundamental. No sabemos si en algún momento a algunos de estos 5 hombres se le ocurrió que lo que estaban haciendo era profundamente dañino, lo que sabemos es que no hicieron nada al respecto. El poder de la manada es muy fuerte en obliterar la disidencia, el castigo es la expulsión. He leído un artículo interesante sobre el contexto social donde crecieron estos 5 chicos, lo dejo aqui, http://www.elperiodico.com/es/sucesos-y-tribunales/20171120/perfil-integrantes-manada-amigos-acusados-violacion-multiple-sanfermines-pamplona-6431540 . Lejos de justificar sus acciones me empuja a tomarme la cuestión de una regeneración social muy en serio, a nivél económico, cultura y político, para el bien de todxs. Un abrazo

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      1. Totalmente de acuerdo….se me han puesto los pelos de punta cuando te reconoces con ese poder que ejercer violencia sobre otras personas y nombras a tus hijos…mi violencia antigua,en este sentido ,como responsable de equipos ha sido hacia personas que estaban bajo mi responsabilidad o haciéndome cómplice con otras personas contra otra persona simplemente porque tiene una opinión diferente o se ha equivocado……la comida del ego…de ahí que este proceso de Autodescubrimiento me sienta tan poco honesta y tan mala persona…intentando ejercer una no violencia que no siento….por haber ejercido ese poder sobre otras personas más débiles que yo….mucho mucho tema….no quiero entrar en compararme con los hombres porque sé que yo como mujer puedo hacer determinadas funciones fisiológicas para las que estoy diseñada y los hombres para otras….
        ….y sobre la educación….como madre de hijos en masculino…..les educo en el respeto hacia los hombres y especialmente hacia a las mujeres ….pero aún así…a veces hacen comentarios sobre las mujeres que me hacen sacar mi fase más reivindicativa como mujer….está claro que son tantas cosas…que se queda o en el aire o en la densidad…
        …y aunque hay casos de violencia ejercida por las mujeres, son muchísimos casos más de hombres….
        …me encanta de tu artículo….lo que ha resonado en mi…y lo que ha resonado también sobre lo que soportamos las mujeres, todas estamos expuestas y la aceptamos de una manera como si viniera pegado con nosotras….porque no es muy grave….es como ,si ahora , hoy,viera las relaciones de hombres y mujeres con otros ojos….
        ….por otro lado estoy dispuesta a dejarme someterme?…es más….me respondo…tengo la seguridad de que me estoy dejando someter hoy mismo….. bajo una falsa independencia , bajo una falsa fortaleza y defendiéndome mostrando agresividad……
        ….y no es necesario que haya una manada para sentirse violada , humillada, juzgada o sometida….
        …gracias Tatiana por ayudarme a identificar mis hábitos y mis pensamientos sobre mi empatía también en los pequeños temas….
        Mila esker/Muchísimas gracias.

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  4. “La gente que es más difícil de amar es la que en realidad más lo necesita.”
    (Sòcrates, El Guerrero Pacífico)

    Gracias por compartir tus reflexiones y sentimientos, Tatiana. Y gracias por exponer tus esfuerzos para empatizar cuando es difícil hacerlo, y por intentar priorizar la “manada universal” de la que todxs formamos parte. Creo que este es el camino.

    Aquí un potente y clarividente discurso de Erin Pizzey, mujer pionera en dar ayuda a personas afectadas por violencia doméstica; un discurso con muchísima empatía y humanidad:

    ¡Salud!

    Blai

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  5. Personalmente no logro encontrar la empatía con “la manada”. Desde mi punto de vista de mujer maltratada y victima de violación es muy duro. He conseguido llegar a perdonar a mi agresor para sentirme libre pero no consigo empatizar. Lo siento.

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    1. Camino, no hay ninguna exigencia de sentir empatía.La empatia puede surgir cuando nuestro propio dolor se ha sanado y queremos invitarla. No es una obligación, es una elección. Mi búsqueda para la empatía es una propuesta dirigida a la sociedad no a las personas concretas que han sufrido una violación. La sociedad para mí es la comunidad que rodea las personas implicadas y que, a través de la empatía para ambas partes, apoya a que ocurra un reconocimiento verdadero de la humanidad, sufrimiento y pesar entre ellas, que se recupere el equilibrio, que surga la generosidad, la compasión, el deseo de reparar, que haya aprendizaje y crecimiento, sanación y transformación. Mi deseo para ti es que hayas recibido o recibas toda la empatía que necesites para sanar, para sentirte integra y conectada con tu poder y belleza. Aunque sigo con mi búsqueda, también siento mucho enfado y tristeza por como se está llevando el caso, en concreto por cómo se está tratando la chica, no es fácil encontrar la empatía.

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